Aparte de ser un magnífico desodorante, ya comentado anteriormente, también tiene otras propiedades muy beneficiosas para la piel y sus problemas.
Como desodorante solo hay que mojar la piedra frecuentemente y cuando nos duchamos pasarla con delicadeza por todas las partes del cuerpo generadoras de sudor, se puede pasar si queremos por todo el cuerpo. Al decir con delicadeza es porque su superficie es bastante rugosa y con el desgaste del uso se producen esquinas y aristas del mineral que pueden ser lastimantes y cortantes para la piel. Esto sucede cuando la piedra está sin refinar, tal como se arranca el trozo del yacimiento, pero existen a la venta, en herboristerías y tiendas naturistas, piedras con los lados y esquinas refinados para que su tacto sea suave y ser usados sin ningún problema.
Es aconsejable que el uso de esta piedra sea unipersonal, es decir, que la use siempre la misma persona. Si en un hogar conviven varias personas que desean usarla que cada una tenga su piedra. Después de su uso hay que enjuagarla bien con agua y conservarla para la próxima vez.
También tiene las propiedades de ANTISÉPTICA, ANTIBACTERIANA y CICATRIZANTE. Hace muchos años en las barberías, después de afeitar al cliente, el barbero pasaba por la zona afeitada la piedra de alumbre para desinfectar la piel y curar cualquier cortecito u heridita que se hubiera podido producir, incluso las que sangraban en pocos minutos cicatrizaban. Como es de suponer en aquellas épocas no existían los masajes y lociones para después del afeitado, o tal vez sí, pero no al alcance de todas las economías.
Incluso se puede usar después de la depilación, que tanto hace sufrir a más de una mujer.
En la piel no deja residuo alguno, ni color, ni olor, pero en cambio elimina los olores del sudor.
Personalmente la uso cuando me afeito, pero voy a contarles algo que me sucedió. Me salió en la frente como una minúscula verruga, muy dura, tan dura que pensaba que me estaba saliendo un cuerno, y por mas cremas y pomadas que me ponía no se ablandaba ni se caía, y entonces cuando me afeitaba se me ocurrió pasarme la piedra por la frente, y milagro, en pocas veces desapareció y no ha vuelto a salir.
En cualquier dermatitis o problema de piel puede resultar muy beneficiosa, incluso las manchas que con la edad aparecen en la cara, el pase de la piedra las decolora y hace menos visibles.
También les voy a decir que si la tocas con la lengua, sabe a limón, y si te la pasas por la frente tienes que cerrar los ojos porque si te resbala alguna gota de agua de la piedra hasta los ojos escuece mucho.
Esto es todo.
También la piedra, como pasa con todas las cosas, tiene sus detractores, que tratan de desprestigiarla, pero allá ellos, yo estoy muy contento de usarla.
Fotografías originales de José Romero.